Sincronizando con Radio Euro Éxtasis...
Cuando todo se apaga, solo los preparados sobreviven. Descubre cómo enfrentar un apagón de 3 días sin perder la calma… ni la comida, ni la batería, ni la vida.
Los apagones prolongados ya no son ficción distópica: son una amenaza real «en tiempos de crisis energética, fenómenos climáticos extremos o fallas estructurales». Un corte de electricidad de 72 horas puede paralizar ciudades, interrumpir cadenas de suministro y poner en peligro vidas.
Pero tú, Radio, y quienes te siguen, no están aquí para improvisar… están para dominar la situación.
Aquí tienes el manual profesional, estratégico y definitivo para sobrevivir 72 horas sin electricidad, sin excusas y con cabeza fría:
1. Kit de supervivencia básica (imprescindible):
Linternas LED (mínimo 3 por hogar) + baterías alcalinas extra.
Radios portátiles con baterías o manivela (idealmente con AM/FM/SW).
Encendedores, fósforos, velas gruesas (tipo parroquiales) y lámparas de queroseno.
Power banks cargados (al menos 2 de alta capacidad).
Generador portátil si es posible (gasolina o solar).
Cargadores solares portátiles.
2. Alimentos de reserva (mínimo 3 días por persona):
Enlatados: atún, sardinas, legumbres, sopas.
Alimentos deshidratados o liofilizados.
Barras energéticas, galletas secas, leche en polvo.
Agua potable: mínimo 4 litros por persona por día.
Filtros de agua o pastillas purificadoras.
3. Otros esenciales:
Botiquín de primeros auxilios completo.
Medicamentos personales (reserva de al menos 3 días).
Copias impresas de documentos importantes.
Efectivo (inclusive si en tu país ya está prohibido portar efectivo ya que la mayoría de los cajeros no funcionarán).
Mantas térmicas, ropa seca y abrigadora.
Cubiertos reutilizables, platos plásticos, papel higiénico.
4. Elemental:
Mantén la calma. Evalúa la magnitud del apagón. ¿Es local o general?
Evita abrir el refrigerador innecesariamente: conserva el frío.
Usa primero los alimentos perecederos antes de que se echen a perder.
Enciende de vez en cuando radios portátiles para informarte (Nuestra Radio es humilde por lo que seguramente estará fuera de servicio durante el apagón).
Apaga todos los electrodomésticos para evitar daños cuando vuelva la energía.
Solo cuando sea realmente necesario usa velas solo bajo supervisión directa y alejado de telas o muebles inflamables.
No salgas de casa salvo por urgencia.
Raciona el uso de energía: power banks solo para comunicación esencial.
Filtra el agua si comienza a escasear.
Lava platos y utensilios solo con lo necesario para evitar gastar agua.
Reúne a la familia en una sola habitación si hace frío.
Comparte responsabilidades y mantén una rutina básica.
El desgaste emocional aparece. Mantén la moral alta: habla, juega, reza, haz oraciones a Dios y medita.
Revisa cada 6 horas tus reservas de batería, agua y alimentos.
Mantén hábitos de higiene con toallas húmedas, alcohol y lavados por partes.
Si tienes mascotas, cuida sus reservas y necesidades básicas.
Sigue las noticias si hay conexión o visita vecinos para compartir información segura.
Durante un apagón prolongado, la gasolina, el gas y otros combustibles se convierten en recursos tan valiosos como el agua potable. Pero aquí no hay espacio para errores: un mal cálculo, una búsqueda desesperada o un descuido pueden dejarte inmóvil cuando más lo necesites. Vamos a lo serio:
La mayoría de estaciones de servicio NO funcionan sin electricidad. Las bombas de gasolina requieren energía para operar. Aunque veas estaciones abiertas, si no tienen generador, no sirven.
Evita recorrer ciudad tras ciudad buscando gasolina. Esa ansiedad puede costarte más combustible del que recuperarías, y podrías quedarte varado.
Mantén siempre tu tanque con mínimo ¾ de capacidad. Esto no es paranoia: es disciplina preventiva. No se espera al apagón para cargar.
Usa el auto solo si es extremadamente necesario.
Ir por medicinas, comida de emergencia o atender a un familiar vulnerable.
NUNCA lo uses para “matar el tiempo” o salir a curiosear. Cada litro cuenta.
Si usas el vehículo para cargar dispositivos, hazlo en lapsos cortos y bien ventilados. No duermas nunca con el motor encendido en garajes cerrados: riesgo de monóxido de carbono.
Asegura que el auto tenga:
Cargador USB.
Mantas.
Botella de agua.
Herramientas básicas.
Revisa el nivel de tu garrafa de gas. Si usas cocina de gas o estufa a gas licuado, asegúrate de tener al menos una garrafa extra de repuesto.
Los calentadores portátiles a gas pueden ser útiles si se usan con máxima precaución: ventilación cruzada es obligatoria.
No intentes manipular o reparar fugas por tu cuenta. Si hueles gas, ventila de inmediato y sal del área.
Si cuentas con generador, mantén el tanque lleno y una reserva separada y segura de combustible.
Nunca los uses en espacios cerrados. Deben estar al aire libre y alejados de ventanas.
Planea su uso por ciclos: una o dos horas al día para cargar equipos o conservar la cadena de frío de medicamentos.
Etiqueta y almacena tus bidones correctamente: rojo para gasolina, azul para queroseno, amarillo para diésel.
No uses botellas de plástico comunes para almacenar combustible. Son inestables y extremadamente peligrosas.
Nunca acumules grandes cantidades dentro del hogar. Usa un sitio ventilado, seco y lejos de cualquier fuente de calor.
En un apagón de 72 horas, el combustible NO es para moverse… es para sobrevivir.
Tu vehículo puede convertirse en tu planta de energía, tu refugio, tu medio de evacuación.
Usarlo con inteligencia puede marcar la diferencia entre mantener el control… o perderlo todo.
En un apagón eléctrico prolongado, la comunicación se transforma en un recurso tan crítico como el agua potable. Tu celular ya no es un dispositivo de entretenimiento, sino una herramienta de emergencia.
Y como toda herramienta, debe usarse con cuidado y solo cuando sea realmente necesario.
Activa el modo avión al menos el 80% del tiempo. ¿Por qué? Porque mientras buscas señal constantemente, tu celular quema batería como si fuera gasolina derramada en fuego.
Actívalo especialmente durante la noche, cuando no necesitas estar disponible.
Desactívalo en intervalos cortos (cada 3-4 horas) para revisar si hay mensajes o notificaciones urgentes. Luego, vuelve a activarlo.
Los mensajes de texto (SMS) funcionan incluso con señal mínima.
No dependen de internet ni de aplicaciones externas.
Es lo más robusto en condiciones críticas.
Evita videollamadas, notas de voz o envío de imágenes. Eso consume datos y batería.
Redacta mensajes claros, cortos y directos. Ejemplo:
“Estamos bien. Agua y comida OK. Sin luz. ¿Ustedes?”
“Avísame si necesitan algo. Solo tengo señal por ratos. Quito modo avión cada 3 horas.”
Desactiva Wi-Fi, Bluetooth y GPS. Son asesinos silenciosos de tu batería.
Reduce el brillo al mínimo aceptable. Usa el modo oscuro si tu sistema lo permite.
Cierra todas las apps en segundo plano. Solo deja abierta la app de mensajes.
Carga el teléfono únicamente con energía confiable:
Enchufe con generador.
Puerto USB del auto.
Batería externa previamente cargada (power bank).
No gastes batería en juegos, redes sociales o videos. En crisis, eso es desperdicio letal.
Descarga previamente:
Mapas offline de tu zona (Google Maps permite esto).
Números importantes escritos en papel o en capturas de pantalla.
Aplicaciones de linterna (si tu celular no la incluye).
Activa el bloqueo de pantalla con PIN o huella. Si pierdes el celular, tus datos no deben caer en manos equivocadas.
Guarda contactos clave como «Mamá», «Emergencia», «Vecino», para que un tercero pueda ayudarte si lo encuentra.
En un mundo sin electricidad, el celular no es para redes… es para sobrevivir.
Cada minuto encendido sin propósito es un disparo en la oscuridad. Úsalo como si fuera tu única línea con la civilización… porque lo es.
En una situación de apagón prolongado, el acceso inmediato a servicios médicos puede ser imposible o extremadamente limitado. Por eso, preparar un botiquín de emergencia completo y saber qué medicamentos tener a la mano es una diferencia entre la supervivencia tranquila o la desesperación total.
Analgésicos y antipiréticos: Paracetamol, ibuprofeno. Para controlar dolores de cabeza, fiebre y molestias musculares.
Antihistamínicos: Para alergias o reacciones inesperadas.
Antisépticos y desinfectantes: Alcohol isopropílico, povidona yodada, o clorhexidina para limpiar heridas.
Antibióticos tópicos: Pomadas como Neosporin o similares para evitar infecciones en cortes o raspones.
Antiácidos: En caso de malestares digestivos.
Medicamentos personales: Insulina, inhaladores, medicamentos para la presión, epilepsia o cualquier tratamiento crónico. Tener al menos tres días de reserva.
Vendas, gasas estériles, apósitos adhesivos.
Esparadrapo y cinta médica.
Termómetro manual (de mercurio o digital a pilas, con pilas de repuesto).
Tijeras, pinzas y guantes desechables.
Alcohol en gel o toallitas desinfectantes para higiene básica.
Linterna o luz portátil para revisiones nocturnas.
Antidiarreicos: Como loperamida, para evitar deshidratación.
Rehidratantes orales: Para combatir pérdidas de líquidos.
Medicamentos para mareos o náuseas: Por ejemplo, dimenhidrinato.
Sales de rehidratación oral: Vital para casos de vómitos o diarrea severa.
Almacena medicamentos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa.
Revisa las fechas de caducidad periódicamente y reemplaza los vencidos.
Nunca compartas medicamentos controlados sin indicación médica.
Mantén una lista clara y visible con los nombres, dosis y horarios para evitar errores.
Si usas medicamentos que requieren refrigeración, planifica una solución alternativa: conservadores térmicos, hielo en coolers, o un lugar fresco protegido del calor.
Aprende a usar correctamente los insumos del botiquín.
Considera un curso básico de primeros auxilios y RCP.
Ten a mano un manual impreso de primeros auxilios, para referencia rápida.
Un botiquín sin medicamentos útiles o sin saber usarlos, no es un botiquín.
Prepara hoy para que mañana, en la oscuridad, tu salud y la de tus seres queridos no sea una incógnita.
No se menciona qué hacer en caso de robos, vandalismo, saqueos o riesgos de seguridad física durante el apagón, que suelen aumentar. Recomendaciones faltantes:
Cierre y refuerzo de puertas/ventanas.
Rutas de evacuación segura en caso de disturbios.
Señales o claves familiares en caso de separación.
Defensa no letal: silbatos, gas pimienta, palos, alarmas caseras.
Si el apagón es urbano y el agua se corta, se necesita:
Cubetas con tapa para orinar/defecar (estilo camping).
Bolsas para residuos humanos (alternativa a baños secos).
Guantes gruesos y doble bolsa para basura acumulada.
Jabón en barra o antibacterial casero.
El aislamiento y estrés generan crisis de ansiedad. Sumar:
Juegos de mesa, libros, crucigramas o actividades sin batería.
Técnicas de respiración o mindfulness.
Roles familiares para mantener ocupadas las mentes.
No se ha mencionado:
Organización vecinal para turnos de vigilancia, cocina compartida o distribución de recursos.
Contacto preestablecido con vecinos clave (enfermeros, mecánicos, etc.).
Establecer roles por cuadra o piso en edificios.
Mencionas apagar equipos, pero podrías afinarlo con:
Desenchufar electrodomésticos sensibles.
Instalar protectores de voltaje o UPS donde sea posible (antes del apagón).
Apagar automáticamente luces internas con regletas para no olvidar.
En caso de pérdida de dispositivos o hackeos:
Tener respaldos de archivos críticos en pendrives offline.
Accesos impresos a bancos, contraseñas clave y cuentas esenciales.
Usar apps como Bitwarden u otras offline antes de la crisis.
Si el apagón ocurre en invierno o verano extremo:
Bolsas de agua caliente (si hay gas).
Ventiladores USB con powerbank (verano).
Cómo ventilar en ambientes cerrados para evitar golpe de calor o intoxicación.
Niños y ancianos: Protegerlos del frío y mantenerlos hidratados es vital.
Mujeres embarazadas o personas enfermas: Tener un plan de evacuación o contacto médico alternativo.
Viviendas verticales: Tener baldes de agua disponibles si el sistema de bombeo falla.
Zonas urbanas densas: Cuidado con generadores portátiles por acumulación de monóxido.
No esperes a que la oscuridad te atrape sin respuestas ni recursos. Un apagón de 72 horas o más no es una hipótesis lejana, es una amenaza real que puede golpear en cualquier momento. Si no estás preparado ahora, cuando la luz se apague, ya será demasiado tarde para buscar soluciones. La prevención no es opción: es la única garantía para proteger tu vida, tu familia y tu tranquilidad. Hazlo hoy, porque la crisis no avisa y solo los que planifican sobreviven con dignidad y control.
En un apagón prolongado, tus mascotas no solo sienten el cambio: lo sufren. Ellas dependen totalmente de ti para sobrevivir, alimentarse, mantenerse limpias y seguras. No puedes proteger tu hogar y olvidar a quienes te acompañan sin voz.
Checklist esencial para mascotas en apagón:
Alimento seco o húmedo sellado (mínimo 3 días por animal).
Agua potable específica (no la reserves solo para humanos, reparte con estrategia).
Bolsas sanitarias, papel periódico o arena absorbente si no pueden salir.
Arnés reforzado o transportador rígido, listo para evacuaciones urgentes.
Bozal y correa corta, especialmente para perros grandes en contextos de tensión.
Medicamentos veterinarios crónicos o básicos (antipulgas, digestivos, analgésicos animales).
Cobija, almohada o prenda con tu olor para reducir ansiedad.
Linterna o collar reflectante, útil en oscuridad total.
Recuerda: Si tú te sientes en peligro, ellos están aterrados. No los castigues por su ansiedad. Protégelos como a tu familia… porque lo son.
Cuando la electricidad se va, llegan las velas, lámparas de aceite, generadores y estufas portátiles. Pero si los usas sin precaución, podrías cambiar la crisis por una tragedia mayor. El fuego es traicionero.
Elementos imprescindibles contra incendios domésticos:
Extintor de polvo químico seco (ABC), de al menos 1 kg por hogar o piso.
Cubeta con arena o bicarbonato para sofocar llamas de cocina (nunca agua sobre aceite).
Toallas gruesas mojadas para contener fuego en inicios.
Detector de humo con batería (incluso sin electricidad, estos salvan vidas).
Linterna frontal para tener manos libres al manipular fuego en la oscuridad.
NO usar gasolina en interiores ni cerca de generadores o estufas.
Haz una práctica previa: ¿sabes usar un extintor? ¿Tu familia también? Porque cuando haya fuego, no habrá tiempo para leer el manual.
Muchos bajan la guardia justo cuando el apagón termina. Craso error. La reactivación también puede ser peligrosa si no se hace con método.
Acciones clave al regreso de la electricidad:
No enchufes todo de golpe. Comienza con luces pequeñas y revisa si hay chispazos o inestabilidad.
Revisa el estado del refrigerador y descarta alimentos dudosos. Si huelen mal, están calientes o cambiaron de color, van a la basura.
Verifica daños eléctricos: olor a quemado, enchufes calientes o fusibles saltados.
Haz inventario: qué funcionó, qué faltó, qué debe reponerse ya.
Limpia y desinfecta zonas de acumulación de basura, excretas o humedad.
Comunica daños graves a vecinos o autoridades si aplica.
Apagar fue una prueba. Pero encender de nuevo puede serlo aún más.
En un mundo sin electricidad ni internet, la nube no sirve. Tus datos digitales también deben tener una copia física o accesible offline.
Cómo blindar tu información:
Pendrives o discos externos con documentos clave (PDFs, imágenes, certificados).
Contraseñas impresas o anotadas de bancos, redes, plataformas, emails.
Aplicaciones offline ya instaladas y probadas (notas, mapas, mensajería básica).
Capturas de pantalla o exportación de contactos esenciales.
Protección con PIN, huella o patrón en todos los dispositivos.
Manual personal de contraseñas y accesos, guardado junto al botiquín.
En el siglo XXI, los datos son supervivencia. Y sin energía, lo digital vuelve a ser papel… o vacío.
Los cortes más prolongados suelen coincidir con invierno feroz o calor infernal. No se trata solo de sobrevivir al apagón, sino al entorno que lo acompaña.
Si es invierno:
Bolsas de agua caliente si hay gas disponible.
Dormir juntos en una misma habitación para conservar el calor corporal.
Plásticos en ventanas y alfombras en el suelo para evitar pérdida térmica.
No usar braseros ni estufas a leña en espacios sin ventilación: monóxido mata.
Si es verano:
Ventiladores USB o de batería con pañuelos húmedos en la frente o nuca.
Ropa ligera y humedecida para bajar temperatura.
Mantener la cabeza cubierta si hay que salir.
Refrescar el suelo con toallas mojadas o baldes de agua.
La temperatura no avisa. El cuerpo se descompensa en minutos. El apagón solo agrava el clima… tú debes anticiparte.