Sincronizando con Radio Euro Éxtasis...
En la tranquila localidad de Köniz, cerca de Berna, Suiza, un radar de velocidad captó a un infractor inusual: un pato silvestre volando a 52 km/h en una zona con límite de 30 km/h. Lo más sorprendente es que este mismo pato fue captado en el mismo lugar, a la misma velocidad y en la misma fecha, hace exactamente siete años. Las autoridades locales, asombradas, se preguntan si están tratando con un «delincuente reincidente» del mundo animal.
Las autoridades consideraron la posibilidad de una broma o manipulación de las imágenes, pero la policía confirmó que los sistemas de radar son calibrados y verificados anualmente por el Instituto Federal Suizo de Metrología, y las fotos están selladas para evitar alteraciones. Dado que los patos silvestres pueden vivir entre cinco y diez años, no se puede descartar que se trate del mismo individuo desafiando las normas de tráfico por segunda vez.
La noticia se ha viralizado en redes sociales, generando una mezcla de asombro y humor entre los internautas. Comentarios como «¡Ese pato necesita una licencia de piloto!» o «El primer pato con antecedentes penales» abundan en las plataformas digitales. La historia ha sido cubierta por medios internacionales, convirtiendo al pato de Köniz en una celebridad inesperada.
Más allá del humor, este incidente plantea preguntas sobre la interacción entre la tecnología urbana y la vida silvestre. ¿Cómo afectan nuestras infraestructuras a los animales que comparten nuestro entorno? ¿Estamos preparados para gestionar estas interacciones de manera respetuosa y efectiva?